Las obras permitieron adaptar las infraestructuras de saneamiento y depuración de la ciudad de Toledo al incremento de vertidos producido por los desarrollos urbanos e industriales, y los previstos en el Plan de Ordenación Municipal, garantizando el cumplimiento de la normativa en zonas sensibles en la cuenca del río Tajo.
La actuación incluyó la construcción de una depuradora, un colector y un estanque de tormentas.
Diseñada para tratar un caudal medio de 36.000 metros cúbicos al día, la depuradora de Estiviel presta servicio a una población de 270.000 habitantes equivalentes. La instalación cuenta con un tratamiento biológico de tecnología avanzada que incluye eliminación de nutrientes, respondiendo de esta forma a los objetivos de calidad del río Tajo en zonas sensibles.
Con una longitud de 5,7 kilómetros , el colector lleva las aguas residuales de la ciudad hasta la depuradora. En relación a su trazado hay que destacar la ejecución de un túnel de cerca de 900 metros para salvar, con la mínima afección, una elevación orográfica existente junto al río Tajo. También se ha realizado el cruce en hinca de 250 metros bajo la Ronda Suroeste de Toledo y el yacimiento arqueológico de Lavaderos II.
La actuación se completó con la construcción de un estanque de tormentas de 6.000 m3 de capacidad, que permite almacenar las aguas más contaminadas procedentes de las primeras lluvias para incorporarlas posteriormente al proceso de depuración.